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Saben lo que hacen: el mayor ataque a la de democracia de todos los tiempos.
21:27Ángel López
En la facultad de derecho, y a pesar de lo lejos que queda, aún recuerdo explicando al profesor aquello de que el poder judicial es el poder de control del legislativo y el ejecutivo. Los famosos Tres Poderes del Estado, cuya separación garantiza el Estado de Derecho, y en definitiva, la Democracia. Podemos votar libremente, pero sin esa separación, el sistema democrático se tambalea y el voto resulta inocuo.
Es claro que el Ministro de Justicia de derecho procesal ni “fu” ni “fa”, de éste poco se aprende en la facultad. Pasó por ella, por lo que obvio resulta que debió asimilar ese Derecho Político que estudiábamos todos. Es de presumir que lo conoce. No me creo que sea tonto, su trayectoria lo delata. Será deformación profesional, pero sigo la máxima de “piensa mal y acertarás”, y a este Ministro, se le puede calificar de muchas cosas, pero “de tonto no tiene un pelo”.
Una de las promesas estrella del Programa Electoral del Partido Popular, con las que concurrió a las elecciones del 2011, al menos en lo que respecta a Justicia, fue prometer su despolitización. En el capítulo titulado “Una democracia ejemplar” se afirmaba sin tapujos, el siguiente compromiso: “Promoveremos la reforma del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial para que, conforme a la Constitución, 12 de sus 20 miembros sean elegidos de entre y por jueces y magistrados de todas las categorías”.
En la primera intervención de Gallardón ante la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados, el 25 de enero de 2012, defendió con gran energía, lo que era “un punto nuclear” de su programa, pues “los programas electorales del PP están para cumplirlos”.
Según aquel Gallardón, que recibió el respaldo mayoritario de la ciudadanía, “no podemos seguir con la imagen de politización de la Justicia en España. No podemos seguir con una imagen en la que la división de poderes que consagra nuestra Constitución está, a efectos del ciudadano, absolutamente vulnerada como consecuencia de la extensión de la lucha partidista a la configuración de los órganos de gobierno de uno de los poderes del Estado. No es eso, señorías, lo que quiso el legislador constituyente. No es eso lo que nos manda nuestra Constitución”.
En aquel discurso, un eufórico Gallardón, incluso, se vino arriba: “No podemos seguir asistiendo a un relato de la crónica judicial donde cada decisión está permanentemente asociada al origen partidario de los miembros del gobierno del Consejo General del Poder Judicial y, consiguientemente, a una identificación con una u otra formación política. Éste es un sistema no solamente perverso en origen, en su elección, sino que además perturba y de forma grave las decisiones, aunque sean adecuadas, que adopta este mismo órgano”.
Leyéndole, y por si quedaba alguna duda, es palpable, que conoce bien la separación de poderes, y ya hemos dicho que, “de tonto, no tiene un pelo”.
Un año después, el 18 de abril de 2013, ante el Pleno del Congreso, presentó el Proyecto de Ley, al que, tragándose sus anteriores palabras, calificó como un “acto de responsabilidad” y un “paso adelante”, mostrándose orgulloso, incluso, de haber renunciado al programa por una “fórmula de consenso”.
¿Mentía el Ministro cuando prometió despolitizar la Justicia?




