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Accidente con lesiones: consejos

8:00Ángel López González

Uno de los asuntos habituales con los que nos encontramos los abogados son los accidentes generadores de lesiones, ya sean derivados de situaciones extracontractuales (tráficos, caídas en la vía pública o en instalaciones privadas, alcances por algún objeto, por citar algunos de los más comunes) o contractuales (caídas, también puede ser contractuales, en trenes de Renfe, autobús o cualquier establecimiento, lesiones en atracciones, centros de estética o de cualquier servicio personal en general).


Cuando el accidente acontece, ni que decir tiene que lo principal es nuestra propia seguridad personal y ser atendidos, de ser necesario, por los servicios médicos de urgencia con la mayor rapidez. No obstante, cuando el accidente no es excesivamente grave o si somos los acompañantes de la persona accidentada, sí hay una serie de cuestiones que podemos intentar realizar para facilitar la posterior reclamación del daño al causante o responsable (no tiene que ser el mismo).

La inmensa mayoría de las reclamaciones de este estilo se suelen resolver por vía amistosa tras realizar las pertinentes reclamaciones al causante o responsable y a su compañía de seguros, y precisamente aquellas que plantean mayores problemas y acaban en los juzgados, son en las que hay escasez de prueba sobre lo que pasó. Obviamente, este comentario está dirigido a aquellos accidentes en los que hay un responsable diferente de nosotros mismos, ya sea este por acción u omisión. 

Es por ello, que es importante conocer, y como digo, en la medida de lo posible, realizar, algunas cuestiones, que nos permitirán contar con la mayor prueba posible, facilitando con ello la reclamación extrajudicial, y en su caso, la judicial, si la primera resulta infructuosa. 

Vamos con las recomendaciones:

1º-  Recopila la máxima información  en el mismo lugar del accidente y anótala lo antes posible: Con el tiempo solemos olvidar bastantes detalles del accidente o empezamos a confundirnos por lo que luego nos cuentan. Realizar una correcta toma de los datos fundamentales e incluso de cuestiones técnicas, por ejemplo, el tipo de vehículo, color, matricula, nombre completo de las personas de la escena, sus teléfonos, direcciones, sus características o ropa que llevaban puesta es importante. Si interviene policía o ambulancia intenta coger también sus datos. También, resultan muy importantes, los datos del seguro del culpable y número de póliza. Y si no los tiene, porque no es un tráfico, al menos si cuenta con seguro y la compañía. Anótalo, y realiza luego, cuando llegues a casa, una narración de lo que ha ocurrido en la que incorpores todos esos datos. Te va facilitar no olvidar estos detalles y el trasladárselos al abogado. Evitarás con ello las temidas contradicciones, tan usadas luego por la defensa para acreditar la versión real de los hechos. 

2º- Recoge pruebas y documentos: Intenta recoger los máximos documentos sobre el accidente. Documentos del servicio que te estaban prestando, títulos de trasporte, facturas, etc. Hoy en día todos llevamos móviles con cámara fotográfica que además permiten recoger vídeo e incluso sonido. Toma fotografías o graba con vídeo, y si en alguna sale el causante mejor, pues en el lugar de los hechos todo el mundo se muestra muy colaborador y manifiesta que asume la responsabilidad, pero luego cuando la cosa se enfría, a veces, cambia y mucho, hasta el punto de que hay sujetos que llegan a desdecirse y negar que estuvieran allí. Es muy útil, usar el móvil a modo de escaner para fotografiar documentos. Si vas a un centro médico recoge y guarda todos los documentos, y cuida que pongan correctamente cómo se ha originado el accidente. Es habitual que por ejemplo refieran caída en andén de estación, cuando la caída fue en las escaleras mecánicas, o tropezón por resbalón, que parecen lo mismo pero la primera palabra puede asociarse a culpa nuestra y el resbalón a que estaba húmedo el suelo, siendo esto la causa, y ojo, porque los seguros se agarran a un clavo ardiendo.

3º- No te cortes en llamar a la policía y a la ambulancia:  Llamar a la policía es importante para que tomen ellos también nota de lo ocurrido y si has sufrido lesiones pide que acuda una ambulancia. Estos son testigos excepcionales que luego resultarán muy útiles si acabamos en los juzgados. A este respecto, ojo con las buenas palabras y la atención que te pueda prestar en el lugar de los hechos personal o sanitarios de la instalación o trasporte donde tenga lugar el accidente. Mejor llama a la policía, que luego a todo ese personal no hay forma de encontrarlo y precisamente eso eran lo que querían con tanta amabilidad. También es usual que la pierna o el brazo no nos parezcan tan lastimados pues en caliente duele menos y pensamos que solo es el golpe. Los dolores e hinchazones muchas veces aparecen a las dos o tres horas, por lo que es mejor que avises a los servicios de emergencia médica y que te valoren en el mismo lugar del accidente.  

4º- Busca, selecciona y empatiza con los testigos: Un error muy común es que como nos acompaña nuestro un primo, no tomamos los datos de más testigos, pensando que ya tenemos al testigo-primo. Bueno, el primo es un testigo pero su valor es débil. Es mejor contar con testigos que no conocemos. Y de entre estos, hay que seleccionar a los más adecuados, pensando en dos factores: su predisposición a acudir a un juzgado a ayudarnos y su valor como testigo creíble.  Entre un estudiante y un estresado ejecutivo, es bastante más probable que el primero se muestre más predispuesto a acudir al juicio. Por otro lado, si el estudiante no reside en el lugar del accidente y el ejecutivo sí, quizás sea este mejor. Una persona de avanzada edad, quizás sea el que más tiempo libre tenga, pero si se trata de narrar por ejemplo un accidente de circulación, es posible que su capacidad visual sea cuestionada o su memoria falle, pues a veces pasa mucho tiempo hasta que se celebra el juicio. Un mal testigo puede arruinarnos todo.  En cualquier caso, dos mejor que uno y tres o cuatro todavía mejor. Ya elegirá el abogado el que sea más idóneo. Finalmente, no te limites a pedirle los datos para anotarlos. Si puedes empatiza con él, dile que le llamarás y cuánto le agradeces su ayuda y lo vital que resultaría su colaboración si fuera necesaria. Será más fácil si ha existido esa relación previa, que luego pase de acudir a testificar, que siempre supone una molestia.

5º- Valora si te interesa dejar denunciados los hechos o documentados en alguna hoja de reclamación o parte de accidente. Por lo general, siempre es recomendable dejar constancia de lo fundamental lo antes posible, para evitar sospechas posteriores de que podías no haber sufrido el accidente. No obstante, no es recomendable extenderse mucho, ni dar excesivos detalles. Limítate a contar escuetamente qué ha ocurrido y quién es el responsable. Piensa siempre que la versión que recojas en ese documento luego no va a poder ser variada. Posteriormente, acude a un abogado, para que complemente esa primera declaración según resulte más conveniente a tus intereses. 

Habría otras cuestiones luego a realizar ya más a posteriori, como guardar toda la documentación médica, y otras de esta índole, pero para ese momento ya deberías contar con un abogado que te asesore y aconseje sobre cómo proceder, pues si no lo tienes corres el riesgo de hacer algo incorrectamente y complicar la reclamación, así que, no te lo pienses más…   

Ángel López
Abogado

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